Pigment Boutique (Xàbia)

  1.- TU ROPA HABLA POR TI  
  2.- ROPA PARA EL TRABAJO  
  3.- ROPA PARA ESTILIZAR LA FIGURA  
  4.- 10 REGLAS DE ORO PARA VERSE DELGADA  
  5.- EL ESCOTE  
       
       
 

1.-TU ROPA HABLA POR TI

La forma en que nos vestimos es parte integral de lo que somos. Y dice mucho sobre nosotros y nuestra personalidad. Más allá de ser fieles a nosotros mismos y nuestro estilo, deberíamos ser concientes de esto.
La ropa que llevamos, nuestro estilo, tiene una gran influencia en nuestra vida, mucho mayor de lo que puede parecer a simple vista. Estamos hablando de que la gente reacciona con respecto a nosotros basándose, al menos en un primer momento, en la imagen que proyectamos. Y esta imagen incluye todo, desde la ropa hasta la forma en que nos arreglamos el cabello, desde la forma en que nos movemos hasta las zapatillas que usamos.

En general, la gente más arreglada y que muestra una imagen más prolija y “mejor” (de acuerdo a criterios sociales que podamos compartir o no) es la que tiene los mejores trabajos, recibe la mejor paga y tiene las ventajas, más allá de que en realidad no tengan más habilidades ni sean mejores en lo que hacen. Es una cuestión de imagen. Es triste, si se quiere, que la imagen tenga tanta importancia, pero es así.

Por supuesto, esto se basa en la premisa de que la imagen dice quiénes somos, y que si estamos desprolijos, despeinados y mal arreglados en general, probablemente también nos comportemos de la misma forma a la hora de trabajar o cumplir con nuestras obligaciones. Muchas veces una mala imagen puede ser un impedimento para lograr alguno de nuestros objetivos, en especial si nos encontramos con el tipo de gente prejuiciosa que sólo se fija en esto para formarse una opinión.

Pero, para ser realistas, no es sólo su culpa. Después de todo, la primera impresión sólo se puede formar a través de lo que se ve, toma tiempo conocer a una persona y ver qué es lo que esconde detrás de la apariencia de dejadez. En el caso de la persona prolija y con una imagen perfecta, la información de su inteligencia y habilidad se presenta automáticamente, mientras que una persona que tenga estas mismas características pero no se moleste en cuidar su imagen fuerza a los demás a una investigación más profunda para encontrar los puntos que lleven a la aceptación de su habilidad. Y la mayor parte de la gente, en especial cuando hablamos del área de negocios y de entrevistas y situaciones por el estilo, no suele tener el tiempo (ni el deseo, muchas veces) de hacer ese esfuerzo extra que se les pide.

Respeto Por otro lado, cuando aparecemos como una persona que se cuida, que piensa cuidadosamente lo que se va a poner, que se toma el tiempo para lucir tan bien como le es posible, mostramos que nos respetamos como seres humanos. Y el resto de la gente en general actuara en base a esto y nos respetará si nos respetamos a nosotros mismos.

Las piezas de información que trasmitimos constantemente por medio de lo que usamos son decodificadas por los demás miembros de nuestra sociedad, de acuerdo a los parámetros por ésta establecidos. E incluyen cosas como la educación, la salud, el dinero que tenemos y los sentimientos hacia nosotros mismos. Y los otros actúan en base a esto. Así que si nos mostramos respeto, los demás nos respetarán.

Posición No sólo la ropa es importante, sino que también lo es la actitud física. No es lo mismo una persona que camina encorvada que una que lo hace erguida y con la espalda derecha. En realidad, pueden ser lo mismo, pero no dan la misma información, no trasmiten lo mismo.

Si nos vestimos bien y además tenemos una posición correcta, seremos mucho más aceptados y considerados que si no lo hacemos.

Prejuicios Como hemos dicho, estas presuposiciones basadas en la apariencia no son justas, ni siquiera lógicas. Pero son inherentes al ser social que somos y están guiadas por la sociedad.

Aun más, aunque no lo admitamos, todos somos presos de ellas, todos tenemos prejuicios. Algunos tratan de superarlos o de simplemente no actuar sobre en base a ellos, mientras que otros los aceptan como algo lógico y se basan en ellos para categorizar a la gente con la que interactúan.

Pero más allá de esto, de nuestra actitud hacia ellos, lo cierto es que todos los tenemos. Si una persona desprolija, con claros signos de pobreza se nos acerca en la calle, lo más probable es que nos asustemos, reaccionemos sobre la base de los preconceptos que la sociedad ha establecido en nuestra mente. Es prácticamente una reacción refleja, una campana de Pavlov, si se quiere. Por otro lado, si quien se nos acerca viste de traje y lleva zapatos Gucci, nos sentiremos tranquilos y dispuesto de forma amistosa. Aunque las posibilidades de que cualquiera de los dos nos robe pueden no ser tan distintas. Es una técnica de supervivencia aprendida, confiable a veces, pero que también nos puede llevar a cometer muy lamentables errores.

Pero no sólo nos sirve para ver posibles peligros. Esta categorización siempre está actuando, viendo a las personas a nuestro alrededor y decidiendo cuál es su posición, quiénes son, adónde pertenecen, qué tienen y qué no tienen, y cuál puede ser nuestra relación con ellos. Además, muchas cosas se mantienen en el subconsciente y sólo aparecen cuando les prestamos atención. Y la imagen suele ser foco de nuestra atención.

Y sólo enfocamos en aquello que está en nuestro nivel deseado, en el standard que establecemos para evaluar a la gente. Sólo vemos a aquellos que llegan a ese nivel, los demás suelen pasar desapercibidos. No los tenemos en cuenta como posibles amistades, empleados o parejas. Es un filtro natural y social, establecido y del que es casi imposible escapar.

Arriba

2.- ROPA PARA EL TRABAJO

Es común que una prenda que nos sienta muy bien para salir un sábado a la noche, sea totalmente inadecuada para lucirla en el trabajo. En esta nota, le ofrecemos algunas sugerencias para que no desentone en su ámbito laboral.

Nuestra imagen dice cosas sobre nosotros que no necesariamente son verdad. Es posible que algunas personas den la impresión de verse elegantes, detallistas, y muy preocupados por su vestimenta cuando en realidad, todo lo que hicieron fue tomar lo primero que tenían en su guardarropa; caso contrario, están aquellos que buscan desesperadamente verse bien, pero que fallan en todos sus intentos.

Desafortunadamente, la mayoría de las personas se encuentran en el primer grupo, es decir, gente que no posee una “habilidad natural” para elegir adecuadamente su vestuario para el trabajo. Pero esto puede solucionarse, si, al igual que cuando aprendió a jugar tenis, usar una computadora, o manejar un auto, se toma el tiempo necesario para “estudiar” este ítem.

Para comenzar, debería tener en cuenta al resto de sus compañeros de trabajo. Ellos serán quienes le marquen “el ritmo” del vestuario que allí se usa, es decir, cual es la moda propia de ese grupo de gente.

Por ejemplo, es posible que lucir muy formalmente no sea lo más adecuado. Si las personas suelen concurrir con ropa sencilla y usted concurre en traje y corbata, podría destacarse, sí, pero… para mal. Peor sería el caso contrario, es decir cuando se encuentra en un ambiente muy serio y formal, y uno acude con una campera de jean, que, aunque éste de última moda, resaltará solo por su rareza.

Claro que eso no significa que usted deba “seguir al rebaño”. Hay cierto elemento que, aunque sean muy usados por los demás, a usted pueden no sentarle bien. Si, por ejemplo, es muy habitual que en su trabajo las personas utilicen sweters con “cuello de tortuga”, pero usted posee una cara muy pequeña, de nada le servirá imitar al resto.

También debe tener bien en claro las diferencias entre su trabajo y el de los demás. Puede que usted sea el único empleado que deba salir al exterior, por lo que, aunque los demás utilicen prendas informales, usted deba desentonar allí… para no hacerlo afuera. Este podría ser el caso de los periodistas, que en la redacción pueden estar algo desaliñados, pero no así cuando concurren a una empresa u organismo de gobierno.

Otro punto a tener en cuenta, es la moda de su propia profesión. Muchas veces, se comparte el trabajo con gente perteneciente a diferentes departamentos dentro de la misma empresa, que lo único que comparten es el lugar físico.

Así, será pertinente que los hombres encargados del área de sistemas utilicen camisas lisas desabrochadas en su extremo, con pantalones polo o cualquier otro que sea “elegante sport”. Pero si la persona trabaja en la gerencia financiera, esta vestimenta solo generara desconfianza y extrañeza en su clientela, puesto que quienes se dedican a este rubro suelen vestir muy formalmente, incluyendo traje y corbata.

La cuestión es similar con las mujeres. Un traje sexy podría ser lo ideal para una secretaria, ya que como permanece todo el día sentada y detrás del escritorio, puede darse el lujo de vestir muy bien sin correr ningún riesgo. Pero si el trabajo que usted desempeña requiere un movimiento constante, usar una pollera corta o un escote algo abierto, puede convertirse en un riesgo, o generar confusiones con las demás personas.

Como ve, son varios los factores que inciden en la elección adecuado del vestuario para el trabajo. Pero si se tienen en cuenta estos puntos (compañeros de trabajo, look personal, y actividad desempeñada), se podrá ir aprendiendo a elegir la ropa ideal, algo que con el tiempo, surgirá con mucha mas naturalidad.

Arriba

3.-ROPA PARA ESTILIZAR LA FIGURA

Esos kilitos de más no tienen que ser impedimento para que luzcas siempre una imagen perfecta. El vestuario es parte integral de nuestra imagen y un gran aliado cuando de esconder defectos y resaltar virtudes se trata. Con unos secretos básicos, tu figura puede lucir muy atractiva y siempre a la moda.

Espejito, espejito

Todas queremos mirarnos al espejo y percibir que, mágicamente, lucimos un poco más delgadas, sin rastros de grasa localizada ni feos abultamientos. Pues aunque no lo creas, ese sueño puede convertirse en realidad si sabes escoger las prendas correctas. Aquí aprenderás como.

Estos son lo consejos del asesor de imagen Johnny Pérez para que saques el mayor provecho de la combinación de tus prendas.


 

Para disimular los rollitos

·         Emplea camisas poco entalladas y largas hasta la cadera y sacos largos. No lo olvides: la regla es no usar nada que te apriete.

·         Lleva la atención a otro punto; por ejemplo, cómprate un hermoso y llamativo juego de aretes que te hagan lucir a la moda y que le den personalidad a tu imagen.

·         Adopta las bufandas, pañoletas y mascadas como accesorio para tu cuello, pues llamarán la atención sobre la parte superior de tu cuerpo.

·         Nunca emplees: vestidos acampanados, faldas elaboradas en telas pesadas, cinturones demasiado llamativos ni blusas muy escotadas.

·         Una última recomendación: ten en cuenta siempre que los colores oscuros adelgazan y los claros ensanchan.

Si tienes problemas de cintura

·         Si tu defecto es un cuerpo recto y sin cintura, prefiere los pantalones de tela gruesa y las faldas tipo pareo o con pinzas y vestidos con línea ‘A’. No marques tu cintura ni uses cinturones anchos. Nunca emplees vestidos tipo tubo, prendas demasiado ajustadas, ni trajes rectos.

·         Usa telas con diseño horizontal o con un juego de líneas de un color más oscuro sobre la cintura para crear la ilusión óptica de que esta es pequeña.

·         Emplea blusas largas sobre faldas cortas, o viceversa.

·         Elige blusas con bolsillos o adornos en la parte superior.

·         Trata con las faldas abiertas en la parte delantera o en el costado.

·         Emplea chaquetas cortas o largas, pero no de largo medio

·         Si tu cintura es corta, emplea vestidos y faldas de cintura retirada, así podrás alargar tu torso.

Si tienes los hombros anchos

·         Evita los diseños con líneas horizontales.

·         No lleves los hombros descubiertos, ni uses mangas muy abultadas o en forma de globo.

·         Prefiere los vestidos de corte recto y las mangas a medio brazo



Si eres ancha de cadera

 

·         Trata de traer la atención sobre la parte superior de tu cuerpo. Las hombreras y los bordados en el torso te ayudarán.

·         Emplea colores oscuros en las faldas o pantalones y claros en la parte superior, así crearás una ilusión óptica de simetría en tu figura.

·         No uses diseños con cuadros amplios ni líneas horizontales

en la zona inferior.

·         Evita los vestidos y faldas con exceso de pliegues o drapeados en la cadera, y/o apretados.

·         Usa blusas lisas, con pantalón de corte recto, y chaquetas de sastre.

·         Para disimular tus caderas, también puedes emplear vestidos rectos sin cinturón y faldas amplias con blusas sueltas.

·         Emplea chaquetas que cubran las caderas, con caída suave, y preferiblemente de colores oscuros.

·         Combina chaquetas largas con faldas cortas.

 

 

 

Para piernas gruesas

·         Es mejor que uses pantalones de corte recto.

·         Evita las faldas sobre la rodilla, las medias de colores que llamen la atención, y los pantalones ajustados o entubados.

·         Prefiere los pantalones anchos, las faldas de caída suave, los diseños sencillos y los zapatos de tacón alto.

·         Nunca uses botas sobre las rodillas

 

·         Si tienes un busto grande
No uses telas como el jersey o lana que se pegan al busto.

·         Evita las blusas de tubo, los adornos a la altura del busto (incluidos los bolsillos) y cualquier estampado en la parte superior del cuerpo.

·         Para disimular el tamaño de tu busto, elige escotes en “V”, cinturones angostos, botones pequeños y chaquetas

sueltas o semi-entalladas.

·         Prefiere los tonos oscuros sobre tu torso y las prendas elaboradas en seda.

·         Nunca emplees strapless.

 

Para las figuras llenitas

·         Usa ropa de colores oscuros.

·         Prefiere las prendas elaboradas en telas suaves como la seda, el rayón o el crepé.

·         Elige vestidos de silueta muy sencilla.

·         Emplea estampados pequeños.

·         Usa blusas de manga larga. Combínalas con faldas oscuras y rectas.

·         Inclínate por las chaquetas largas, y las faldas y pantalones rectos.

·         Evita los estampados grandes, los colores demasiado brillantes, los vestidos o blusas sin magas.

 Por último, siéntete orgullosa de tu figura. Los cuerpos redondeados han empezado a desplazar a las figuras esqueléticas que dominaron las pasarelas en los últimos 30 años. El negocio de la moda empezó a aceptar las curvas como un nuevo tipo de belleza. Recuerda siempre que el carisma puede tener mucho más peso que una figura perfecta

Arriba

4.- 10 REGLAS DE ORO PARA VERSE DELGADA

Viste camisa larga por debajo de la cadera

Usa colores monocromáticos

Usa vestidos rectos

No marques tu cintura

Haz que tus piernas se vean largas

Frecuenta el color negro

Calza zapatos de tacones altos

No olvides los accesorios

Usa medias oscuras

 

Arriba

5.- EL ESCOTE

El escote tiene poderes innegables. Incluso se recomienda para las entrevistas de trabajo. Usar un traje de falda, chaqueta y blusa con escote te puede abrir las puertas en tu profesión. Pero uno discreto, que no se robe la atención de tu resumé.

Hagas lo que hagas, no exageres. Mostrar demasiado puede ponerte en evidencia y dejar una mala impresión. ¿El secreto de un buen escote? Hay que mostrar solo lo justo. Ni más, ni menos.

Tips para sacarle el jugo a los escotes

Para alargar tu cuello y lucir estilizada ponte un escote en V.

Si no tienes mucho qué mostrar, tienes varias opciones para hacer que parezca más voluminoso. Victoria Secret revolucionó el mercado de los sostenes con los push ups (el mejor invento desde la mini falda) que ahora ya puedes conseguir de otras marcas y a precios más económicos. Hay unos modelos que te permiten ajustar el tamaño de tus pechos.

También están las almohadillas que se ponen debajo de la ropa y que aumentan el tamaño.

Otro truco es aplicar crema autobronceadora entre los pechos para crear la ilusión óptica de “cleavage”.

Arriba